lunes, 29 de junio de 2009

UN PASEO RAPIDITO POR COLÓMBIA.

Desde que empezamos el viaje que íbamos escuchando maravillas de Colómbia. Teníamos ganas de conocer los paisajes, y aún más su gente, en donde finalmente encontramos gente que se comunica, gente que te cuenta, gente próxima, gente de sangre caliente, gente caribeña.
De todas maneras no teníamos mucho tiempo. Nos preocupaba el cruce a Panamá. Aun no teníamos muy claro por donde cruzar ya que no podíamos gastar mucho dinero. Debíamos prever algunos días de sobras para encontrar alguna embarcación que nos conviniera.
Entramos a Colómbia por Ipiales, frontera con Ecuador. Al no tener moneda local nos tocó caminar 2km en subida con nuestras cada vez más pesadas mochilas. En esa hora nos pasaron miles de furgones de policía, del ejército, antidisturbios,... nos sorprendió la cantidad de seguridad. Y bueno, debíamos acostumbrarnos, estábamos en Colómbia el país de la cocaína, la marihuana, los narcotraficantes...
Paseamos por Ipiales en donde comimos nuestra primera arepa. La arepa es una masa de maíz rellena de queso, hecha a la brasa y con dulce por encina. Espectacular! Creo que en los 15 días que estuvimos por Colómbia no dejamos de comer arepas ni un día.
Al final decidimos irnos directamente a Cali para pasar la noche en el bus y así ya avanzar un poquito. En Cali nos esperaba Felipe, un chico tímido e introvertido pero muy agradable y con muchas vivencias que contar.
Cali, la capital de la salsa y una de las ciudades más importantes del país. Una ciudad que huele a Manihuana y a maní (cacahuetes). Conocida por los carteles juntamente con Medellín.
De ahí nos fuimos a conocer el eje cafetero. Pasamos por Armenia, Boquía, Salento, Pereira y Manizales. En todos los lugares estuvimos en casa de CS, Luís nos hospedó en Armenia, Margarita en su reserva natural de Boquía, y Moni en Manizales. A los tres muchísimas gracias por la hospitalidad y por permitirnos conocer mucho más sobre la realidad colombiana.
De estos tres lugares destacamos Salento y sus alrededores por ser un pueblito tranquilo y tradicional, muy artesanal, rodeado de naturaleza y paisajes hermosos, de lo más lindo que hemos visto sobre la extensión de la cordillera de los Andes. Por otro lado, Manizales es una ciudad con bastante atractivo. Tiene mucha oferta cultural donde se respira el ambiente universitario.
De Manizales salimos hacia Medellín, otra gran ciudad colombiana conocida por sus carteles. Nos hospedamos en la casa de Guiomar, situada en una zona tranquila fuera del centro.
Se considera a los Medallos como la gente más agradable y sociable de todo Colómbia y así es. Un ejemplo es el caso de que le preguntes a alguien como llegar a algún lugar, y no solo te indican, sino que hasta te acompañan si tienen tiempo. Y uno puede confiar al 100% en esa persona.
De la ciudad de Medellín resulta imposible perderse el parque de Botero, en donde se exponen algunas de las estatuas que el artista dejó. También hay que mencionar que es la única ciudad del país que dispone de una red de metro y cable metro, 100% segura, limpia y organizada. El parque del periodista se convierte en el centro de quienes quieren salir a tomar algo en la calle. A partir de las 19h se reúnen cantidad de estudiantes para tomar una cerveza y fumarse un porrito. Dicen que un colombiano que no fuma marihuana no es colombiano.
Aprovechamos para ir al cine y ver una película colombiana muy buena, “Los viajes del viento”, que habla del folklore nacional, vallenato, y muestra la diversidad de paisajes que se encuentran en el país.
Nos supo mal no haber podido pasar más tiempo en este país, la gente es maravillosa y lo que no conocimos pensamos que también. Nos queda pendiente para otra ocasión...

1 comentarios:

viajar sin brujula dijo...

cada relato es mas interesante que el anterior, sus aventuras son muy buenas

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