martes, 9 de junio de 2009

Ruta del Sol, Ecuador

Desde que conocimos a Mariano y María, los chicos de Las Heras, nos hizo ilusión la idea de viajar un tiempo con ellos. Sobre todo teniendo en cuenta que su itinerario coincidía con el nuestro y los 4 viajamos con las mismas ideas y con el mismo estilo, lo cual es muy bueno porque en otras ocasiones hemos hecho el intento de convivir y no ha resultado tan buena experiencia.
Al parecer ellos pensaban igual, porque no hizo falta organizar mucho que al dejar Riobamba nos fuimos juntos para la costa.
El plan era visitar algunos de los pueblos de la ruta del sol juntos, acampando en las playas y salir a vender solo si aparecía una buena oportunidad.
Manglaralto fue nuestro primer destino. Un pueblito pesquero con muy poco para recorrer pero con una tranquilidad asombrosa.

Por ser temporada baja nos fue muy fácil encontrar un lugar para acampar. En la playa, casi saliendo del pueblo, hay unas cabañas que durante el verano funcionan como comedores, restaurantes o simplemente chiringuitos, pero cierran en temporada de invierno y uno puede poner su tienda en la arena bajo un techo de cualquiera de estos puestos.
De Manglar nos fuimos para Olón, donde conocimos a un Colombiano loco que no paraba de contar historias propias al mejor estilo Rambo....
Después un par de días en Puerto López, otros días más en Canoa y ahí nos separamos.
Pasamos unos 10 días de playa, tranquilidad, relax, comer bien, divertirnos, intentar pescar con las hamacas en un estero...., produciendo un poco para futuras ventas, aprendiendo, intercambiando, haciendo fogones, cocinando recetas inventadas, festejamos el cumpleaños de María. Lo pasamos muy pero muy bien.

En Canoa nos quedamos en una casa que está preparada para hospedar solo a artesanos. Gracias al dato que nos pasaron en Riobamba, “la Colo”,una artesana argentina, llegamos a la Casa del Sol. Un lugar mágico, muy bien puesto y organizado, un hospedaje auténtico y completo por muy buen precio.
Ahí conocimos a la familia de Pico y María con los dos hijos Quetzal, de 5 años, y Agua Marina, de 12 años. Una familia muy original, artesanos que viajan educando a sus hijos con los libros de la calle y las sabidurías de la naturaleza.
Esta familia, de origen en la Quebrada de Cafayate, viaja haciendo la misma ruta que nosotros pero con la intensión de alquilar una casa y establecerse cerca de algún punto turístico para poder producir y vender artesanías. Así que quedamos en mantener el contacto por si la vida nos volvía a cruzar y nos interesaba pasar unos días con ellos.
En Canoa nos despedimos de Mariano y María.
Ahora son nuestros amigos de Las Heras! A quienes sin duda visitaremos la próxima vez que pasemos por Argentina.

Y con la despedida también se aproximaba la salida de Ecuador.
Entramos con el pie izquierdo en este País pero, al cabo de 1 mes, descubrimos que Ecuador es un destino obligado para quienes buscan estar tranquilos y a la vez pasarlo bien.
Entramos por el Oriente, bajamos el valle central, trepamos la Ruta del Sol, regresamos a Quito para pasar una noche y subir al mercado de Otaválo, y ahí termina nuestra vuelta por el país.
Próximo destino, Colómbia!!!

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