sábado, 20 de diciembre de 2008

Patagónia Express "2"

Parece ser que avanzamos sobre la única ruta posible para conocer la Patagónia.
Poco a poco nos vamos encontrando con las mismas caras, los mismos viajeros de a pie que recorren de sur a norte los vientos fuertes de este lado de américa del sur.
Después de pasar unos días en El Calafate partimos hacia El Chaltén donde conocimos a Jorge y Daniel. Aquí tenemos que hacer una mención especial porque durante los próximos 4 días prácticamente no nos separamos y hemos reído en grande.
Brevemente les contamos que estos dos personajes son, para que se hagan una idea, amigos de la infancia que después de mucho tiempo se vuelven a reencontrar. Separados por la distancia y casi polos opuestos en sus formas de ser y recorrer la vida, uno del campo y con aires aventureros y el otro porteño hasta las cejas y del vino bueno.
En Chaltén dormimos en la Planta Estable de la Provincia de Santa Cruz gracias al contacto de Jorge. Pasamos dos días visitando el pueblo rodeado de lagos preciosos, picos gigantes y glaciares inmensos. Hasta nos dimos el gustito de escalar alguna que otra roca desprendida con vista al Fitz Roy y el Cerro Torres.
Los días fueron espectaculares.
Lo siguiente que hicimos fue parar unos días en Piedra Buena, otra vez con la mano inmensa de Jorge que es director de deportes del municipio hace 24 años. Visitamos el espectacular P.N. Monte León y comimos unos fideos caseros de los que guardamos la receta (para que Aina haga algún día un regalito a Nico)...
Así que gracias Jorge y Daniel por los kilómetros que vivimos juntos en estos 5 días. Nunca los olvidaremos.

De Piedra Buena viajamos hasta Los Antiguos para festejar junto a Diego e Ilaria, amigos del camping, el cumpleaños número 24 de Aina. Hicimos unos pollos a la parrilla y de postre cerezas con crema........

Antiguos no tiene mucho para hacer más que pasar a una “chacra” a recoger “frutillas” y comer cerezas hasta reventar, un poco de paz sobre el Lago Buenos Aires y cruzar la frontera hacia Chile por el paso de Chile Chico.
Lugar del que contaremos en unos días.
Dejamos un abrazo especial para aquellos que nos ayudaron en este tramo por las rutas argentinas, seguimos siempre a dedo gracias a gente como ustedes.

Patagónia Express "1"

Para entrar en el Parque Nacional Los Glaciares, donde se encuentra el famoso glaciar Perito Moreno, es necesario ser millonario o...

Unos días antes de llegar al El Calafate habíamos tomado la decisión de no perdernos por ningún motivo el espectáculo tan renombrado de avistar el Glaciar.
Como contamos anteriormente, preferíamos invertir en conocer el Perito Moreno y no el Torres del Paine. Se trata de que realmente los precios por esta zona, tan patagónica, son descomunales. La diferencia que hacen entre extranjeros y residentes es bestial, sin importar si eres estudiante o no en la mayoría de los casos. Todas las excursiones organizadas a los parques son carísimas y ninguna incluye la entrada, esto repercute sobre todo cuando el turista que contrata una visita se entera a mitad de camino que además tiene que pagar otro tanto por la entrada. Increíble.
La cuestión es que a partir de la experiencia gratuita pasada en Puerto Natales, sumada con la cantidad de kilómetros que hicimos hasta el momento a dedo han desarrollado en nosotros un sexto sentido “anti-atraco-a-turistas” y al llegar al pueblo de El Calafate olfateamos la posibilidad de evitar el crimen.
Los rumores corren. La gente quiere reivindicar el derecho a conocer el patrimonio de la humanidad en igualdad de posibilidades.
Sabíamos que si ingresábamos al parque antes de las 8 am no pagaríamos entrada. Así que el sábado 6 nos levantamos a las 5.30 am y rogamos a todo coche que pasara, siempre con dignidad y respeto hacia nuestros pulgares derechos, que nos avancen en dirección al Glaciar.
Y lo conseguimos. Entramos a las 7.30. y, ¿saben qué? Con el dinero ahorrado ese día compramos carne y nos mandamos un asado increíble con Orkatz (amigo de la Harley) y dos vascos más que rondaban por el camping.
Por otra parta es realmente una maravilla encontrarse de frente con el glaciar. Y eso que no es el más grande de los glaciares. Llegar tan temprano por la mañana nos permitió contemplarlo casi a solas y con la mejor luz del día. Es un cuadro fantástico. Por donde lo mires te distrae y sorprende. El fondo congelado te atrapa hasta que de pronto se escucha la fractura del hielo y en unos segundos de nervios ansiosos se deja recorrer con la vista de esquina a esquina en busca del trozo que en nada se desprenderá. Ingresar por libres nos dió, además, la oportunidad de estar en uno de los miradores más bajos y próximos durante el tiempo que quisimos.
Entender un fenómeno así escapa realmente de todo relato. Creemos que para comprenderlo tienen que verlo. Dejamos algunas fotos y esperamos que de alguna manera les sirva nuestra experiencia.

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