lunes, 13 de abril de 2009
De Cuzco nos fuimos directo a la ciudad capital del país. Llegamos a Lima despúes de 24 horas de un largo y caluroso viaje en la alternativa más económica, viajamos los dos por casi el 50% menos de lo que cuesta el pasaje real en la compañía Molina. Por lo que nos contaron son todas iguales y ninguna vale la pena.
En su casa nos esperaba Iván, otro nuevo amigo de CS con el que compartimos muchos buenos momentos en los 6 días de estancia en la capital.
Caminamos mucho por la ciudad, conocimos distintos barrios y a mucha gente interesante, experimentamos y aprovechamos el sistema de transporte público que es idéntico al de La Paz, en Bolivia, pero en una ciudad 10 veces más grande, probamos el “piscosour” peruano y oto trago típico con pisco, salimos a tomar algunas cervezas por el barrio “Barranco” y hasta fuimos a la piscina de la casa de un amigo de Iván, Rudy. Por otro lado nos quedamos sorprendidos con los precios económicos y con la variedad de artesanías y productos para artesanos que se encuentran cerca de la plaza de armas. Es el paraíso de las semillas, las piedras, los hilos, herramientas, adornos, etc. El mercado de Santo Domingo es, sin duda, el mejor lugar para comprar material de todos los países que hemos visitado.
Resulta imposible conocer la ciudad entera en tan solo 6 días, los trayectos en combi nunca son menores a 30 minutos, muchas localidades, un malecón largo y una costa aún más larga ponen limite a la ciudad sobre el oceano pacífico pero para el otro lado ni los mismo limeños saben donde termina la ciudad.Antes de llegar a Lima ya sabíamos que el próximo destino sería la parte de la selva amazónica del Perú. Tantas ganas surgieron por visitar un lugar distinto que no demoramos mucho en partir hacia Pucallpa y el sábado 21 salimos de la ciudad.
Antes de terminar queremos agradecer a Iván y a su madre Doris por lo bien que nos han recibido en su casa y tambíen a los amigos de Iván que a pesar de seguir con sus vidas se han hecho el tiempo y espacio para compartir con nosotros muy lindos momentos. Gracias a todos y hasta la próxima vuelta.
Etiquetas: Perú
El Cusco desde el mirador.
Desde el principio del viaje imaginabamos la llegada a Cuzco. Por un lado porque en ese momento, después de 5 meses, llegabamos a otra de las maravillas del mundo, las ruinas de Machu Picchu. Casi que nos encontrabamos a mitad de camino entre Ushuaia y México.
Llegamos a Cuzco y estuvimos en la casa de Wilman, otro CS. La experiencia no fué tan buena como las anteriores, pues hay gente acá en Perú que no acaba de entender la idea de la comunidad. Son guias y quieren vender sus “tours” a turistas, y aprovechan el CS como primer contacto.
Nico en la Plaza de Armas de Cusco
Pasamos unos días en la ciudad averiguando sobre las distintas posibilidades. Descartamos el camino del inca por el elevado coste que tiene. No podemos darnos estos lujos.
Después de valorar las distintas opciones decidimos salir en combi hacia la hidroeléctrica con unos amigos argentinos. Son 7 horas de camino y después se deben caminar 8km por las vías del tren hasta aguas calientes.
De camino a Aguas Calientes, por las vias del tren.
Llegamos a Aguas Calientes a las 5 de la tarde. Estabamos muertoooos! Nos habian hablado de un cámping en puente aruinas, y fuimos directos a armar nuestra carpa. Era muy lindo ya que delante de la carpa veiamos el Machu Picchu y en lo alto de la montaña la silueta de las ruinas. Espectacular!
Ese día a las 6 y media de la tarde nos pusimos a dormir ya que a la mañana siguiente debiamos levantarnos pronto para arrancar para arriba a las 4 a.m.
Y así fué, nos levantamos agarramos las linternas, el impermeable y a caminar. Es una hora de subida (1 hora y media desde Aguas Calientes) por escaleras. Un poco duro a esa hora de la mañana... Pero ni te das cuenta que ya estas arriba esperando en la puerta para entrar.
Tuvimos que esperar una hora, pues no abren hasta las 6, pero valió la pena ya que luego fuimos los primeros en entrar en el Waynapicchu y también en llegar a su cima.
Las 2 entradas de MP con el número 1 y 2 de ingreso a Waynapicchu
Hay 2 horarios de entrada, a las 7a.m. y a las 10a.m. y dan turnos a las 6 de la mañana en la misma entrada al Wayna Picchu. Depende del dia combiene subir a una hora o a otra, depende de como este el día.
Nosotros por recomendación subiemos a las 7 y al llegar arriba estaba lloviendo y todo nublado. No lo podiamos creer, no podiamos ver nada! Decidimos esperar, a las 10.30 empezaron a irse todas las nubes y pudimos contemplar la magnífica vista de las ruinas.
Permanecimos hasta la tarde en la ciudadela Inca y por suerte nos preparamos comida antes de salir... para que se hagan una idea de los costes que tiene el único lugar que hay para comprar algo de comida te cobra unos 30 soles por una hamburguesa, que está bien es grande... pero no para tanto! Son literalmente unos h...d....p.... Así que a tener en cuenta que las ruinas no se contemplan entre el desayuno y el almuerzo y llevarse algo para comer.
Vista de MP desde el Waynapicchu
Ciudadela Inca, ruinas Machu Picchu
Cuando dimos por visitados todos los rincones y maravillas de la maravilla emprendimos el mismo camino para regresar. Unos 45 minutos de bajada hasta el camping, pasamos la noche, con el estómago lleno por unos increíbles platos de pasta cocinado en el camping, y a la madrugada del día siguiente salimos por las vías otra vez pero en dirección contraria.
Cocinando en el camping de Aguas Calientes a la vuelta de la visita a MP
Tomando chicha con Irina y más couchsurfers en Cusco
Etiquetas: Perú
jueves, 2 de abril de 2009
El mismo día, después del tour por el salar de Uyuni nos tomamos el micro hacia Oruro en donde pensábamos encontrar aún algo de los carnavales. Según nos dijeron son los más importantes de sudamérica después de los de Río de Janeiro. Llegamos pronto a la mañana y después de dormir un rato salimos a recorrer con la gran sorpresa de que ya estaban desmontando todo. El día anterior habían hecho los desfiles y parecía que la gente había estado de fiesta hasta tarde.
Nos dio la impresión que Oruro sin carnaval no era nada. Estaba todo sucio, incluso apestaba, la gente no quería comunicarse con nosotros, nos sentíamos unos extraños sin ganas de integrarnos en la sociedad orurense.
Los bolivianos son un tanto particulares, y aun más en el interior del país. Las mujeres son muy duras y cerradas por el orígen Aymará, y el hombre en cambio vive sin preocupaciones afiliado a el que parece su única posibilidad de trabajo, el taxi. Esta claro que las que trabajan son ellas.
Finalmente decidimos ir directamente a la Paz, dejando de lado la parte este del país para otra ocasión. En la Paz nos esperaban los del CouchSurfing, donde nos dieron alojamiento durante más de una semana. La verdad, donde hay CS siempre tememos buenas experiencias.
La Paz, un quilombo “organizado”. En esta inmensa metrópolis destaca por sobre todas las cosas, el increíble sistema de transporte público. Hemos visto mil maneras de transporte a lo largo de Argentina, Chile y Bolivia, pero como La Paz nada igual. Miles de combis (tipo van) con conductores de videojuego y un acompañante que grita lo más fuerte que puede cual es su camino, recorren las calles de la ciudad a toda hora. Esquivan peatones y desobedecen las señales de tránsito y los policías, hacen literalmente lo que quieren con tal de conseguir algún pasajero más.
Al cabo de 8 dias en La Paz decidimos ir rumbo a la isla del Sol en el lago Titicaca. Pasamos un dia en Copacabana y de ahí nos tomamos una lanchita hacia la parte norte de la isla. Pasamos un dia acampando en las playas blancas de la isla y a la mañana siguiente salimos caminando hacia la parte sur. Fueron unos 12 km y nos demoraron bastante pues ibamos esquivando los controles de pago en todo el camino.
Los isleños reclaman el uso del camino y de cada una de las zonas en que ellos dividieron la isla, y para eso quieren que cada persona que pase por ahí abone la cantidad de 5bs en cada uno de los controles por donde pase. Los del sur cobran entrada cuando se llega en barco, los del norte por las ruinas y los 3 del camino por haberlo construido. Cada uno quiere aprovecharse por su parte y al final resulta que te están cobrando por todos lados.
Llegamos a la parte sur, recorrimos un poquito y armamos la carpa delante del embarcadero. Allí pasamos la noche y a la mañana siguiente salimos en el barco a visitar las islas flotantes de totora y directo a Copacabana.
Etiquetas: Bolivia
jueves, 19 de marzo de 2009
En Uyuni hay el salar más grande del mundo, con una superficie total de 12500km cuadrados. Es una de las atracciones naturales más importantes del país.
A la mañana siguiente de la llegada a la ciudad, nos dispusimos a visitar todas las agéncias que ofrecian tours al salar para empezar a averiguar como seria nuestra visita. De todas las opciones elegimos la visita de un solo dia, pues salia mucho más económico y resulta suficiente para comprender la magnitud del salar. Teniendo en cuenta que hacer la ruta de 3 dias nos retrocederia hasta al frontera chilena, desde donde habiamos experimentado la aventura de la entrada anterior, y no queriamos retroceder.
Salimos en dirección al salar el sábado a las 11 de la mañana. Por suerte ese dia nos toco un grupo de gente muy lindo, dos argentinos, un francés y tres brasileros con los que pasamos todo el dia sobre la furgoneta de Janette que nos llevo por el Salar.
Resultó una salida impresionante. Les mostramos las fotos para que puedan apreciar la inmensidad de este salar. El Salar de Uyuni.
Etiquetas: Bolivia
De camino a San Pedro de Atacama, por el paso de Jama alcanzamos a ver uno de los atardeceres más espectaculares de nuestras vidas. La ruta atraviesa la cordillera de los andes llegando a los 5000m. de altura. A medida de que avanza sobre territorio chileno las montañas se vuelven más desérticas y espectaculares. El sol pinta una infinidad de colores sobre el paisaje.
Nos quedamos un par de días en San Pedro y visitamos el Valle de la Muerte y otro increíble atardecer en el Valle de la Luna. San Pedro es una ciudad linda y auténtica en medio del desiert
o, pero nos encontramos con demasiado turismo, una ciudad cara y con pocas posibilidades de conocer si tener que pagar.
El objetivo de cruzar otra vez a Chile, era entrar en Bolivia por el Salar de Uyuni y ahí empieza nuestra aventura...
Después de un par de horas haciendo dedo en dirección a Calama aparecieron de nuevo los que nos cruzaron por el paso de Jama de Argentina a Chile. sin dudarlo nos levantaron y nos dejaron en la ciudad de Calama. Después de averiguar posibilidades para cruzar a Bolivia nos encontramos con la sorpresa de que ni el tren funcionaba para pasajeros, ni los autobuses tenian pasajes para los siguientes 2 dias. Calama es una ciudad sin ningún tipo de atractivo, convertido en un alojamiento único para immigrantes mineros. Las ganas de salir de la ciudad y la información que recibimos de algunos bolivianos, nos animaron a intentar hacer dedo hacia Chiu Chiu y así alejarnos de Calama y acercarnos un poco más a la frontera. Hay que tener en cuenta que nos arriesgamos demasiado porque es una ruta muy poco transitada y ya estaba oscureciendo. Pero la suerte seguía con nosotros y un camión frigorífico nos levantó.
Chiu Chiu queda solo a 37km de Calama, pero para sorpresa nuestra no tiene nada que ver con la ciudad y conserva la estética y las costumbres de un pueblo de hace muchos años. Pasamos la noche en el camping y el dia siguiente a las 7 de la mañana nos levantamos para esperar el paso de los camiones de combustible que pasaban cada domingo. Teniamos suerte, llegamos el día de mayor tránsito. Al poco rato llegó Mark, un escocés de 19 años que como nosotros viaja a dedo. Ya eramos tres y la aventura empieza a ponerse en marcha.
Al cabo de unas horas de esperar decidimos irnos juntos con un camionero hasta un pueblo minero de 50 habitantes a mitad de camino. No sabiamos con lo que nos ibamos a encontrar, pero siempre se trata de probar suerte.
En Ascotán nos dejaron y empezamos a hacer dedo de nuevo. En realidad no pasó ningún coche y decidimos ir en sentido contrario hasta un control de Carabineros (policia chilena) para que nos ayudaran a subirnos al primer coche en dirección a Ollagüe, la frontera. Al cabo de solo 10 minutos apareció el responsable del final de nuestra aventura, un bolviano residente en Chile que llebava a su sobrina casualmente a la ciudad de Uyuni, nuestro último destino. El Carabinero le “pidió” que nos lleve a los tres hasta Ollagüe, y el hombre no se pudo negar.
Una vez arriba de la camioneta nos enteramos de que se dirigian hacia Uyuni y enseguida comenzamos a pensar como hacer para convencerlo de viajar con ellos. Hay que tener en cuenta que en Bolívia el dedo no funciona. Los Bolivianos son muy cerrados al respecto.
Al llegar al paso fronterizo enseguida hicimos los trámites casi sin darle aire ni opción a dejarnos ahí, a pesar de que hizo un intento en un puesto de carabineros.
Cruzamos la aduana chilena sin ningún inconveniente. Avanzamos unos km más hasta la aduana boliviana y nos encontramos con la sorpresa de que teniamos que pagar una tasa de 21 bolivianos para entrar al país. Indignados pero sin opción todos pagamos la tasa menos Mark. Resulta que el escocés viajaba sin dinero en efectivo. Cuando volvió a entrar en migraciones para intentar negociarlo con ellos, por casualidad el policia no estaba allí. De repente vió el sello encima de la mesa y sin pensarlo dos veces hizo lo que creemos que nadie haría jamás... se auto-selló! Primero probó sobre su mano y al verificar que era el correcto, entrada, lo estampó en una hoja vacía de su pasaporte.
Contento y sin pensar demasiado, seguramente por los nervios, causa de una adrenalina gigante, salió de la oficina corriendo hacia la camioneta y nos dispusimos a marchar.
Antes de que salieramos del predio fronterizo se acercó el policía rapidamente y nos detuvo el vehículo. Hizo bajar al conductor y le pidió que no continuara, que uno de nosotros no podía entrar a Bolivia...
Mark estava nervioso, y salió Nico a defenderlo delante del policia. Se fueron a la oficina y a mitad de discusión sobre la posibilidad de dejar a Mark en suelo chileno, apareció una familia que necesitaba hacer los trámites de aduana e ingresar a Bolivia. El policia le pidió a Nico de esperar 5 minutos mientras hacia los trámites para la família. Nico vió la oportunidad, salió de la oficina, se dirigió al coche con tranquilidad y dijo: ya está todo bien, nos podemos ir. Arrancamos y sin los otros saberlo nos dimos a la fuga. Convertimos a Mark en un prófugo de la ley.
Al conductor no le quedaba otra alternativa, estabamos todos dentro del coche dispuestos a ir hasta Uyuni. Lo que quedaba de camino aún era peor que el comienzo...
El conductor, boliviano de toda la vida, sabia de memória como llegar a Uyuni saliendose del camino y atravesando valles montañas y salares sin seguir ni siquiera una huella. Con un coche antiguo y no en muy buen estado atravesava cualquier obstáculo del camino, firme, sin soltar el acelerador provocando el efecto típico de una licuadora.
Al cabo de unas horas entro la noche con una gran tormenta. Seguiamos sin seguir ningún camino, era oscuro y todo empezaba a inundarse. Sin exagerar, los rayos caian delante del vehiculo a un máximo de 100 metros. Es importante aclarar que la camioneta no era de doble tracción y por enmedio de la montaña y con lluvia más que rodar iba de lado a lado. Todo un rally.
El conductor parecia tranquilo, pero todos los otros estabamos más que asustados.
Al final de todo cumplimos con nuestro objetivo y llegamos a Uyuni sanos y salvos, aunque más tarde de lo previsto. A pesar del miedo, fué una buena experiéncia sobretodo por que la podemos contar. Al dia de hoy no sabemos que fué de la situación legal de Mark, pero como se dan las cosas en Boliva, suponemos que no tuvo ni tendrá ningún problema.
Etiquetas: Bolivia
lunes, 23 de febrero de 2009
Después de 15 horas de viaje en micro desde Buenos Aires llegamos a San Miguel de Tucumán para empezar el recorrido por el norte argentino. En esta ciudad nos esperaba Juanjo, otro miembro de CS que nos ofreció alojarnos en su casa. Las temperaturas del verano en S.M. de Tucumán són realmente altas y con muchisima humedad. La “siesta” obligada es de 13h a 18'30h. Por suerte el edificio donde nos alojamos contaba con una piscina en el último piso donde pudimos refrescarnos.
Continuamos por Tafí del Valle y Amaicha del Valle también en la provincia de Tucumán. Sobre estos lugares teniamos una espectativa distinta. Al parecer la moda ha provocado que en estos últimos 5 años el NOA se vuelva un importante lugar turístico y consecuentemente pierdan la magia de la tranquilidad, tanto en la gente local como en las actividades naturales, los paisajes cambiaron, los precios aparecieron, los transportes abusan y los “mochileros” no hacen más que consumir y criticar porqué la cerveza no está tan fría...
Pasamos unos días en Cafayate, visitamos la Quebrada de las Conchas, garganta del diablo y anfiteatro y seguimos hasta Salta capital.
Desde Salta viajamos hasta Tilcara, el dedo se da bastante bien por esta zona. En Tilcara conocimos a un grupo muy bueno de gente. Nos quedamos todos en el camping de Gregorio por un par de días y luego coincidimos casi todos de nuevo en Iruya.
Ahora tenemos que contar de una semana aparte.
Viajamos a este último lugar con la intención de quedarnos un par de días. Pero el lugar nos atrapó y nos quedamos casi una semana. La tranquilidad de la gente de Iruya se mezcla con el paisaje increíble resultado de un pueblo colgado, literalmente, de la montaña, entre cerros de colores custodiados por inmensos cóndores. En la plaza encontramos un lugarcito para vender nuestras artesanías. Conocimos a mucha gente y vivimos de ello. Al final nos encontramos los mismos de Tilcara y más gente buena y todos juntos paramos en la casa de Clarisa. No contaremos nada en especial de nadie en especial. Solo decir que fue muy lindo compartir estos días con todos uds.
Matías, Pablo, Marina, Lucía, Brujo, Berto, Liue y Vanesa, Ale “el cantante” y Charli “el cámara”, y a los demás que pasaron un par de días con nosotros.
Salimos de Iruya con ese gustito triste de la despedida obligada. Cada uno a su camino y a explorar lugares y gente distinta.
Llegamos a Purmamarca y nos instalamos en la plaza a tomar unos mates y vender un ratito. Cuando se hizo de noche nos fuimos para el camping y a dormir. Al día siguiente visitamos el cerro de siete colores, increíble, y nos pusimos otra vez en la plaza a intentar vender algo porque nos quedamos sin pesos argentinos y aún teníamos que pasar dos días más. Y efectivamente la suerte estaba de nuestro lado, vendimos suficiente como para pasar una semana si lo deseabamos.
Ese mismo día nos encontramos con Ale y Charli que nos ofrecieron llevarnos a las Salinas Grandes al día siguiente, y de ahí podríamos hacer dedo para cruzar a Chile por el paso de Jama hacia San Pedro de Atacama.
Ahí termina el recorrido por el norte argentio y así salimos del país por última vez. No vamos a hacer una reflexión ahora pero si le decimos a aquellos que están comenzando a organizar su viaje que no dejen de lado este rincón del país. No es muy conocido aún y es el momento para descubrirlo, antes de que por culpa del turismo sea ya demasiado tarde.
Etiquetas: Argentina