lunes, 23 de febrero de 2009
Después de 15 horas de viaje en micro desde Buenos Aires llegamos a San Miguel de Tucumán para empezar el recorrido por el norte argentino. En esta ciudad nos esperaba Juanjo, otro miembro de CS que nos ofreció alojarnos en su casa. Las temperaturas del verano en S.M. de Tucumán són realmente altas y con muchisima humedad. La “siesta” obligada es de 13h a 18'30h. Por suerte el edificio donde nos alojamos contaba con una piscina en el último piso donde pudimos refrescarnos.
Continuamos por Tafí del Valle y Amaicha del Valle también en la provincia de Tucumán. Sobre estos lugares teniamos una espectativa distinta. Al parecer la moda ha provocado que en estos últimos 5 años el NOA se vuelva un importante lugar turístico y consecuentemente pierdan la magia de la tranquilidad, tanto en la gente local como en las actividades naturales, los paisajes cambiaron, los precios aparecieron, los transportes abusan y los “mochileros” no hacen más que consumir y criticar porqué la cerveza no está tan fría...
Pasamos unos días en Cafayate, visitamos la Quebrada de las Conchas, garganta del diablo y anfiteatro y seguimos hasta Salta capital.
Desde Salta viajamos hasta Tilcara, el dedo se da bastante bien por esta zona. En Tilcara conocimos a un grupo muy bueno de gente. Nos quedamos todos en el camping de Gregorio por un par de días y luego coincidimos casi todos de nuevo en Iruya.
Ahora tenemos que contar de una semana aparte.
Viajamos a este último lugar con la intención de quedarnos un par de días. Pero el lugar nos atrapó y nos quedamos casi una semana. La tranquilidad de la gente de Iruya se mezcla con el paisaje increíble resultado de un pueblo colgado, literalmente, de la montaña, entre cerros de colores custodiados por inmensos cóndores. En la plaza encontramos un lugarcito para vender nuestras artesanías. Conocimos a mucha gente y vivimos de ello. Al final nos encontramos los mismos de Tilcara y más gente buena y todos juntos paramos en la casa de Clarisa. No contaremos nada en especial de nadie en especial. Solo decir que fue muy lindo compartir estos días con todos uds.
Matías, Pablo, Marina, Lucía, Brujo, Berto, Liue y Vanesa, Ale “el cantante” y Charli “el cámara”, y a los demás que pasaron un par de días con nosotros.
Salimos de Iruya con ese gustito triste de la despedida obligada. Cada uno a su camino y a explorar lugares y gente distinta.
Llegamos a Purmamarca y nos instalamos en la plaza a tomar unos mates y vender un ratito. Cuando se hizo de noche nos fuimos para el camping y a dormir. Al día siguiente visitamos el cerro de siete colores, increíble, y nos pusimos otra vez en la plaza a intentar vender algo porque nos quedamos sin pesos argentinos y aún teníamos que pasar dos días más. Y efectivamente la suerte estaba de nuestro lado, vendimos suficiente como para pasar una semana si lo deseabamos.
Ese mismo día nos encontramos con Ale y Charli que nos ofrecieron llevarnos a las Salinas Grandes al día siguiente, y de ahí podríamos hacer dedo para cruzar a Chile por el paso de Jama hacia San Pedro de Atacama.
Ahí termina el recorrido por el norte argentio y así salimos del país por última vez. No vamos a hacer una reflexión ahora pero si le decimos a aquellos que están comenzando a organizar su viaje que no dejen de lado este rincón del país. No es muy conocido aún y es el momento para descubrirlo, antes de que por culpa del turismo sea ya demasiado tarde.
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Unos días antes de salir de Santiago hacia Mendoza comenzamos a elaborar la posibilidad de pasar por Buenos Aires otra vez. Calculando distancias y suponiendo posibilidades nos convencimos pronto de que sería fácil arribar a la capital de Argentina haciendo dedo entre las dos ciudades.
Llegamos a Mendoza a dedo desde Los Andes, que es un pueblo alejado de la ciudad de Santiago, y en seguida comenzamos a pensar desde donde sería más conveniente intentar que nos lleven a Buenos Aires otra vez.
Pasamos dos noches en Mendoza, en la casa de Gustavo, un amigo de Bs. As. y aprovechamos para conocer un poco de esta ciudad.
Para esos días el atractivo turístico no era solo la ciudad en sí, sino que tuvimos la suerte de coincidir con una de las etapas del “Dakar”.
Un camionero amigo nos aconsejó que pasa hacer dedo desde Mendoza lo mejor era ir a una estación de servicio llamada “Eloi Guerrero”. Para llegar a este punto tomamos un “colectivo” que nos dejó por 5 pesos c/u, a unos 6 kmts que hicimos caminando. Y efectivamente ese era el mejor lugar. En menos tiempo del que tarda el bus de línea directo con la ayuda de un camionero que se quedaba dormido y una familia increíble de la ciudad de Quilmes llegamos a Moreno. De ahí nos tomamos otro “colectivo” y en menos de una hora sorprendimos a Mamá Nico con unas medialunas y masas para el desayuno.
Nos quedamos unos días en San Miguel y nos fuimos a visitar a unos tíos en la costa. La provincia de Bs. As. tiene un poco de playa pero no se crean que es algo del otro mundo, nada, el mar es turbio e intranquilo.
Primero paramos en Pinamar, en casa de los Tios Ana y Aldo, despúes pasamos un par de días en Villa Gesel con Juan y unos amigos, y por último casi una semana en Mar del Plata en la casa de otro tío de Nico, Martín “Grande”.
Gracias Juan por prestarnos tu auto para hacer esta travesía.
Volvimos de la costa el 23 de enero para festejar el cumpleaños de Francisco, padre de Nico.
Pasamos unos días más con la famila. Fuimos a Tigre a pasear otra vez en lancha y conocer el “mercado de frutos”. Llenamos nuestras panzas, vaciamos la mochila de cosas que sobraban, lavamos lo que no sobraba... y partimos hacia Tucumán. Otra vez a viajar, de vuelta a la mochila, el dedo y las sopas de papa y cebolla con caldito de carne o verdura...
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sábado, 20 de diciembre de 2008
Parece ser que avanzamos sobre la única ruta posible para conocer la Patagónia.
Poco a poco nos vamos encontrando con las mismas caras, los mismos viajeros de a pie que recorren de sur a norte los vientos fuertes de este lado de américa del sur.
Después de pasar unos días en El Calafate partimos hacia El Chaltén donde conocimos a Jorge y Daniel. Aquí tenemos que hacer una mención especial porque durante los próximos 4 días prácticamente no nos separamos y hemos reído en grande.
Brevemente les contamos que estos dos personajes son, para que se hagan una idea, amigos de la infancia que después de mucho tiempo se vuelven a reencontrar. Separados por la distancia y casi polos opuestos en sus formas de ser y recorrer la vida, uno del campo y con aires aventureros y el otro porteño hasta las cejas y del vino bueno.
En Chaltén dormimos en la Planta Estable de la Provincia de Santa Cruz gracias al contacto de Jorge. Pasamos dos días visitando el pueblo rodeado de lagos preciosos, picos gigantes y glaciares inmensos. Hasta nos dimos el gustito de escalar alguna que otra roca desprendida con vista al Fitz Roy y el Cerro Torres.
Los días fueron espectaculares.
Lo siguiente que hicimos fue parar unos días en Piedra Buena, otra vez con la mano inmensa de Jorge que es director de deportes del municipio hace 24 años. Visitamos el espectacular P.N. Monte León y comimos unos fideos caseros de los que guardamos la receta (para que Aina haga algún día un regalito a Nico)...
Así que gracias Jorge y Daniel por los kilómetros que vivimos juntos en estos 5 días. Nunca los olvidaremos.
De Piedra Buena viajamos hasta Los Antiguos para festejar junto a Diego e Ilaria, amigos del camping, el cumpleaños número 24 de Aina. Hicimos unos pollos a la parrilla y de postre cerezas con crema........
Antiguos no tiene mucho para hacer más que pasar a una “chacra” a recoger “frutillas” y comer cerezas hasta reventar, un poco de paz sobre el Lago Buenos Aires y cruzar la frontera hacia Chile por el paso de Chile Chico.Lugar del que contaremos en unos días.
Dejamos un abrazo especial para aquellos que nos ayudaron en este tramo por las rutas argentinas, seguimos siempre a dedo gracias a gente como ustedes.
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Para entrar en el Parque Nacional Los Glaciares, donde se encuentra el famoso glaciar Perito Moreno, es necesario ser millonario o...
Unos días antes de llegar al El Calafate habíamos tomado la decisión de no perdernos por ningún motivo el espectáculo tan renombrado de avistar el Glaciar.
Como contamos anteriormente, preferíamos invertir en conocer el Perito Moreno y no el Torres del Paine. Se trata de que realmente los precios por esta zona, tan patagónica, son descomunales. La diferencia que hacen entre extranjeros y residentes es bestial, sin importar si eres estudiante o no en la mayoría de los casos. Todas las excursiones organizadas a los parques son carísimas y ninguna incluye la entrada, esto repercute sobre todo cuando el turista que contrata una visita se entera a mitad de camino que además tiene que pagar otro tanto por la entrada. Increíble.
La cuestión es que a partir de la experiencia gratuita pasada en Puerto Natales, sumada con la cantidad de kilómetros que hicimos hasta el momento a dedo han desarrollado en nosotros un sexto sentido “anti-atraco-a-turistas” y al llegar al pueblo de El Calafate olfateamos la posibilidad de evitar el crimen.
Los rumores corren. La gente quiere reivindicar el derecho a conocer el patrimonio de la humanidad en igualdad de posibilidades.
Sabíamos que si ingresábamos al parque antes de las 8 am no pagaríamos entrada. Así que el sábado 6 nos levantamos a las 5.30 am y rogamos a todo coche que pasara, siempre con dignidad y respeto hacia nuestros pulgares derechos, que nos avancen en dirección al Glaciar.
Y lo conseguimos. Entramos a las 7.30. y, ¿saben qué? Con el dinero ahorrado ese día compramos carne y nos mandamos un asado increíble con Orkatz (amigo de la Harley) y dos vascos más que rondaban por el camping.
Por otra parta es realmente una maravilla encontrarse de frente con el glaciar. Y eso que no es el más grande de los glaciares. Llegar tan temprano por la mañana nos permitió contemplarlo casi a solas y con la mejor luz del día. Es un cuadro fantástico. Por donde lo mires te distrae y sorprende. El fondo congelado te atrapa hasta que de pronto se escucha la fractura del hielo y en unos segundos de nervios ansiosos se deja recorrer con la vista de esquina a esquina en busca del trozo que en nada se desprenderá. Ingresar por libres nos dió, además, la oportunidad de estar en uno de los miradores más bajos y próximos durante el tiempo que quisimos.
Entender un fenómeno así escapa realmente de todo relato. Creemos que para comprenderlo tienen que verlo. Dejamos algunas fotos y esperamos que de alguna manera les sirva nuestra experiencia.
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sábado, 29 de noviembre de 2008
Después de 6 días en Ushuaia nos volvemos a colgar la mochila, pero esta vez nos dirigimos hacia el norte del continente, dirección que seguiremos, si todo sigue igual de bien, por unos cuantos meses.
Antes de nada les contaremos algunas cositas de esta ciudad situada en el fin del mundo. En Ushuaia nos quedamos en casa de Daniel, un amigo del CouchSurfing (CS), la noche del sábado y domingo. El lunes por la mañana entramos al Parque Nacional Tierra del Fuego con tanta suerte que la misma persona que nos levantó de camino para ingresar al parque nos cruzó el mismo y nos dejó a 20 minutos de la zona de acampada libre “Laguna Verde”. Tanto nos hablaron del parque que decidimos quedarnos acampando hasta el jueves. Con tanto tiempo por delante y la mochila cargada de sopas y mate no podía salirnos mal. El primer día hicimos una caminata de reconocimiento, fuego, sopita y a la cama. El segundo día subimos el cerro Guanaco (HEAVY...), fuego, sopita y a la cama. El tercer día nos cambiamos de camping, fuego, amigos Oscar y Su con camioneta Wolkswagen!!!, sopita y a la cama. El jueves volvimos a dedo hasta el centro y pasamos una noche más con Daniel.
Al día siguiente marchamos de Ushuaia, y llegamos después de 12h y 585km a dedo a Punta Arenas (Chile). Nos estamos quedando en la casa de Cecília, otra amiga del CS que nos dió toda su confianza.
Hasta la próxima!
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Esta entrada es antigua. Por falta de tiempo y posibilidad de conectarnos a internet no hemos podido elaborar una conclusión sobre la ciudad. Ya lo haremos algún día.
Para aquellos que estan por viajar solo les decimos que no, y por ningún motivo, deben dejar de pasar por Buenos Aires.
Para cerrar esta entrada, queremos agradecer a todos aquellos que nos han hecho sentir como en casa, y muy especialmente a mamá Patricia y papá Francisco por la inmensa cantidad de afecto que han demostrado en estos días. Las tartas de cebolla, milanesas, asados, cafés, y por supuesto el paseito en lancha por Tigre.
Un gran abrazo a todos!
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